Colado en barbotina: cómo se comporta la pasta líquida dentro del molde de escayola

Notas de taller sobre defloculación, tiempo de pared, vaciado, secado y los defectos que aparecen cuando alguna de esas fases se descuida.

Moldes de escayola y herramientas de taller ordenados sobre una mesa de trabajo cerámica
Banco de trabajo con moldes de escayola y utillaje de repaso. Imagen editorial de archivo, sin relación con ningún taller concreto.
01 · La pasta

Qué es la barbotina y por qué los electrolitos lo deciden casi todo

La barbotina de colado es una suspensión de arcillas, feldespato y cuarzo en agua. La dificultad no está en mezclarla, sino en conseguir que fluya como un líquido llevando dentro la mayor cantidad posible de sólido. Si se busca fluidez añadiendo agua sin más, la pasta se vuelve pobre: la pared tarda en formarse, la contracción se dispara y la pieza sale débil.

El truco del oficio consiste en romper la atracción entre las partículas de arcilla. Las láminas de caolín llevan carga eléctrica y tienden a agruparse en flóculos que atrapan agua entre ellos; esa agua queda inmovilizada y no aporta fluidez. Los electrolitos —habitualmente silicato sódico, carbonato sódico o un defloculante orgánico como el poliacrilato— cambian el equilibrio de cargas en la superficie de las partículas, las partículas se repelen entre sí y la suspensión se afloja sin necesidad de más agua.

El efecto es sorprendentemente sensible. Unas décimas de gramo por kilo de pasta seca separan una barbotina que cae del cazo en hilo continuo de otra que se queda espesa o, en el extremo contrario, se pasa de defloculante y empieza a comportarse de forma tixotrópica y traicionera: fluida al agitar, cuajada en reposo, con tendencia a formar paredes irregulares.

Señales de una defloculación bien ajustada

  • La barbotina cae en un chorro fino y continuo, sin cortarse en grumos.
  • Al pasar la mano por la superficie del cubo no quedan crestas que tarden en cerrarse.
  • Tras varias horas en reposo hay algo de sedimento, pero se recupera agitando con suavidad, sin necesidad de batir con fuerza.
  • La pared crece de forma previsible: tiempos parecidos dan espesores parecidos.
  • El vaciado deja el interior limpio, sin colgaduras ni regueros gruesos.

Conviene añadir el electrolito diluido en agua y en pequeñas fracciones, dejando homogeneizar entre una y otra. La sobredosificación no se corrige quitando defloculante: solo se compensa añadiendo pasta o, en casos leves, un ácido débil, y ninguna de las dos vías devuelve exactamente la barbotina de partida. Por eso el registro escrito de cada corrección vale más que cualquier receta general.

02 · Control

Densidad y fluidez: las dos cifras que ordenan la jornada

El colado se controla con dos medidas sencillas que, tomadas siempre igual, dicen más que la observación a ojo. La densidad se obtiene pesando un volumen conocido de barbotina —un picnómetro o simplemente un recipiente calibrado— y expresando el resultado en gramos por litro. La fluidez se mide con una copa de flujo o un viscosímetro de orificio, cronometrando el tiempo que tarda en vaciarse una cantidad fija.

Ninguna de las dos cifras significa nada por separado. Una barbotina puede ser densa y fluida a la vez, y ahí está el objetivo; también puede ser ligera y espesa, que es la peor combinación posible, porque aporta poco sólido y además no llena bien los detalles del molde. La pareja de valores, anotada junto a la temperatura del taller, es lo que permite repetir un resultado semanas después.

Rutina de medida antes de colar

  1. Agitar el depósito el tiempo suficiente para homogeneizar sin introducir aire; una agitación violenta arrastra burbujas que luego aparecen en la pared.
  2. Dejar reposar unos minutos para que salga el aire incorporado durante la agitación.
  3. Medir densidad y tiempo de flujo con el mismo utillaje y el mismo procedimiento cada vez.
  4. Anotar los valores, la temperatura ambiente y la fecha en el cuaderno de barbotina.
  5. Tamizar la pasta antes de pasarla al recipiente de colado para retirar grumos y restos de escayola.

La temperatura merece atención propia. Una nave fría en enero y la misma nave en julio no dan la misma fluidez con idéntica composición, y tampoco la misma velocidad de absorción en el molde. Muchos ajustes que parecen problemas de la pasta son, en realidad, cambios estacionales del taller.

03 · El molde

El molde de escayola y su capacidad de absorción

El molde no es un simple contenedor: es la parte activa del proceso. La escayola fraguada está atravesada por una red de poros capilares que succionan agua de la barbotina en contacto con la pared. Al perder agua, las partículas cercanas a la superficie se compactan y forman el casco, que crece hacia el interior mientras el molde siga teniendo capacidad de absorción.

Esa capacidad depende sobre todo de la relación agua/escayola empleada al fabricar el molde. Más agua en la mezcla da un molde más poroso, que absorbe rápido pero es blando y se desgasta pronto; menos agua da un molde más duro y duradero, pero lento. Los talleres suelen moverse en una franja intermedia y, sobre todo, mantenerla constante: dos moldes de la misma pieza fabricados con proporciones distintas producirán espesores distintos con el mismo tiempo de colado.

Lo que condiciona el comportamiento de un molde

  • La proporción de agua y escayola y el modo de batido durante su fabricación.
  • El grado de secado antes de usarlo: un molde húmedo apenas absorbe.
  • El número de coladas seguidas; a partir de cierto punto se satura y necesita descanso.
  • La temperatura y la humedad relativa del local donde se guarda.
  • La acumulación progresiva de sales y de partículas finas en la superficie interior.

Un molde bien tratado se seca entre coladas en un local ventilado, sin fuentes de calor directo que agrieten la superficie. Secarlo demasiado deprisa junto a un radiador o un calefactor lo deforma y abre microfisuras que se marcarán en todas las piezas siguientes.

Barbotina siendo vertida en un molde de escayola durante una colada
Llenado del molde: el chorro se dirige a la pared para evitar la entrada de aire.
04 · Tiempo de pared

Formación del casco y vaciado del excedente

El espesor de la pared crece deprisa al principio y cada vez más despacio, porque el propio casco ya formado dificulta el paso del agua hacia la escayola. Por eso doblar el tiempo no dobla el espesor: la relación se aproxima más a la raíz del tiempo que a una línea recta. Conocer esa curva en cada molde concreto es lo que permite decidir cuándo vaciar.

El llenado se hace de una vez, con el chorro apoyado en la pared del molde y no cayendo en vertical al fondo, para no arrastrar aire. Conviene rellenar durante los primeros minutos, porque el nivel baja al formarse la pared y un descuido deja un borde adelgazado justo en la zona más visible de la pieza.

El vaciado se hace inclinando el molde de forma continua y sin sacudidas, dejándolo después boca abajo sobre listones el tiempo necesario para que escurra. Si se voltea de golpe, la pared aún blanda se desprende por dentro y aparecen esas colgaduras gruesas que luego resultan imposibles de repasar.

Durante la colada

  • Cronometrar desde el final del llenado, no desde el inicio.
  • Comprobar el espesor con un corte de prueba en las primeras piezas de una serie nueva.
  • Vaciar de forma progresiva y dejar escurrir en posición inclinada.
  • Recuperar el sobrante en un recipiente limpio y tamizarlo antes de reincorporarlo.
  • Esperar a que el brillo húmedo desaparezca del borde antes de recortar el bebedero.
05 · Apertura

Apertura del molde y repaso de las costuras

La pieza se despega cuando ha perdido suficiente agua como para haber contraído ligeramente y separarse de la escayola. Abrir antes deforma el cuerpo; abrir mucho después lo agarrota contra los detalles del molde y aumenta el riesgo de rotura, sobre todo en piezas con relieve o con zonas de contrasalida.

Las partes del molde se separan siguiendo el plano de junta, sin palanca y sin golpes secos. La pieza se apoya después sobre una superficie que respete su forma; los cuerpos de revolución de pared fina agradecen un soporte plano y una manipulación por la base, nunca por el borde.

La costura que deja el plano de junta se repasa en estado de cuero, cuando la pasta ya sostiene la forma pero todavía admite herramienta. Se rebaja con un raspador de canto plano en el sentido de la costura, no en perpendicular, y se termina con una esponja apenas humedecida. Repasar en seco produce polvo, redondea el perfil y suele dejar una marca que reaparece tras el esmaltado.

Errores frecuentes en el repaso

  • Trabajar la costura demasiado pronto, cuando la pasta aún cede bajo la herramienta.
  • Cargar de agua la esponja y abrir la superficie, que después absorbe esmalte de forma desigual.
  • Rebajar más de la cuenta y dejar un hundimiento visible a contraluz.
  • Olvidar los bordes interiores del cuello, donde la rebaba es menos evidente pero igual de molesta.
06 · Secado

Secado y contracción de la pieza colada

Al salir del molde la pieza sigue cargada de agua y todavía tiene que contraer. La primera parte del secado elimina el agua situada entre partículas y va acompañada de una reducción real de tamaño; la segunda retira el agua adsorbida en la superficie de las partículas y ya casi no encoge. El problema está en que la contracción de la primera fase no ocurre a la vez en toda la pieza.

Los bordes finos, las asas y las zonas expuestas al aire pierden agua antes que los fondos y las uniones. Esa diferencia genera tensiones y es la causa directa de la mayor parte de los alabeos y las grietas de secado. La solución no es secar despacio por norma, sino secar de forma uniforme: proteger lo que se adelanta, ventilar por igual y evitar corrientes que actúen solo sobre una cara.

Prácticas que reducen las tensiones de secado

  • Cubrir la pieza con plástico ligero durante las primeras horas para igualar la humedad.
  • Retirar la cobertura de forma gradual en lugar de dejar la pieza al aire de golpe.
  • Girar los cuerpos altos de vez en cuando para que no sequen siempre por el mismo lado.
  • Apoyar los platos y las bandejas sobre superficies porosas, nunca sobre plástico o metal.
  • Alejar los estantes de ventanas abiertas, puertas y salidas de aire caliente.

La contracción total, desde el estado recién colado hasta la pieza cocida, es un dato que conviene medir en cada pasta con una regla de contracción propia. Sin ese valor no hay forma de dimensionar un modelo para que la pieza acabada tenga la medida prevista.

07 · Vida del molde

Desgaste del molde y momento de sustituirlo

Ningún molde de escayola es eterno. Con cada colada, la superficie interior pierde algo de material, se cargan sales solubles procedentes de la barbotina y los poros se van cerrando con partículas finas. El resultado se nota primero en los tiempos: la misma pasta y el mismo cronómetro empiezan a dar paredes más delgadas. Después aparecen defectos de superficie, y solo al final el molde se rompe o se deforma de forma visible.

Indicios de que un molde está agotado

  • El tiempo necesario para el mismo espesor crece de forma sostenida colada tras colada.
  • La pieza tarda cada vez más en despegarse y a veces se queda adherida.
  • La superficie interior se ve satinada, con brillo, en lugar de mate y seca.
  • Aparecen manchas blanquecinas de sales que se transfieren a la pieza.
  • Los cantos del plano de junta se redondean y la costura se ensancha en cada pieza.
  • Se marcan en el producto pequeñas fisuras o desconchones del propio molde.

Llevar la cuenta de las coladas de cada molde, escrita en el propio molde con un número y una fecha, es la manera más simple de anticipar el momento de reponerlo. Sustituir a tiempo sale más barato que repasar durante semanas piezas que llegan con defecto de origen, y evita atribuir a la barbotina un problema que está en la escayola.

08 · Fuego y esmalte

Bizcochado y esmaltado de las piezas coladas

Antes del bizcocho la pieza tiene que estar seca de verdad. El agua que queda en el interior de una pared de varios milímetros no se aprecia al tacto y, al convertirse en vapor durante la subida, revienta el cuerpo. Una subida lenta hasta pasados los cien grados, con la mirilla abierta, resuelve la mayor parte de los sustos.

El bizcochado deja una pieza porosa y manejable, capaz de absorber el esmalte por capilaridad. En el colado esto tiene una particularidad: el espesor no siempre es homogéneo, y las zonas más gruesas quedan algo menos porosas que las finas, con lo que el esmalte se fija de forma desigual si la pieza se esmalta por inmersión sin cuidado.

Antes de esmaltar una pieza colada

  1. Retirar el polvo del bizcocho con aire o con un paño ligeramente húmedo y dejar secar.
  2. Revisar la costura a contraluz: cualquier rebaba se acentuará bajo el esmalte.
  3. Comprobar la densidad del esmalte y el tiempo de inmersión sobre una pieza de prueba.
  4. Sumergir con un movimiento continuo y escurrir sin sacudidas, cuidando los bordes.
  5. Limpiar la base y el pie antes de enhornar.

En piezas de pared muy fina el bizcocho absorbe muy rápido y basta una inmersión brevísima; en piezas gruesas conviene humedecer ligeramente el bizcocho antes para no cargar una capa excesiva que después se recoja o salte durante la cocción.

09 · Diagnóstico

Defectos habituales: laminaciones, alabeos y burbujas

Casi todos los defectos del colado se leen hacia atrás: la pieza cuenta en qué fase se torció el proceso. Reconocer la marca es la mitad del trabajo, porque evita cambiar la receta de la barbotina cuando el problema estaba en el secadero, o al revés.

Laminaciones

Se ven como planos de separación paralelos a la superficie, a veces solo al romper una pieza o después de la cocción, en forma de escama. Suelen aparecer cuando el llenado se hace en dos veces con demasiado intervalo, cuando la barbotina llega mal homogeneizada al molde o cuando el molde absorbe de forma muy desigual y el casco crece a tirones. Vaciar de manera brusca, con la pared aún blanda, también deja una capa interior que se despega de la exterior.

Alabeos

La pieza pierde su geometría: los bordes se ondulan, los cuerpos redondos dejan de ser redondos, los platos se levantan por un lado. El origen casi siempre es un secado desigual o una pared de espesor irregular, que contrae de forma distinta en cada zona. También los provoca apoyar la pieza recién desmoldada sobre un soporte que no acompaña su forma, o abrir el molde antes de que el cuerpo sostenga por sí mismo.

Burbujas y picados

Aparecen como huecos redondos en la superficie o como pequeños cráteres tras el esmaltado. Nacen del aire incorporado a la barbotina en una agitación demasiado enérgica, de un llenado que cae en vertical y arrastra aire, o de un molde con la superficie deteriorada que retiene burbujas en sus irregularidades. Dejar reposar la pasta tras agitarla y dirigir el chorro contra la pared eliminan la mayoría.

Otras marcas frecuentes

  • Colgaduras interiores: vaciado demasiado rápido o barbotina excesivamente espesa.
  • Borde adelgazado: falta de relleno durante los primeros minutos de la colada.
  • Grietas en ángulos interiores: aristas vivas en el modelo y contracción concentrada.
  • Manchas y eflorescencias: sales solubles acumuladas en un molde ya cansado.
  • Costura visible bajo el esmalte: repaso hecho en seco o demasiado tarde.

El diagnóstico gana fiabilidad cuando se anota. Una ficha breve por serie —densidad, tiempo de flujo, tiempo de pared, número de colada del molde, condiciones de secado— convierte una sospecha en una relación de causa y efecto comprobable.

10 · El sitio

Qué se publica en Ronteza

Ronteza reúne material escrito sobre una sola técnica: el colado en barbotina en taller cerámico. Los textos siguen el orden real del proceso, desde la preparación de la pasta hasta la lectura de los defectos en la pieza terminada, y se escriben pensando en quien trabaja con moldes de escayola y necesita entender por qué un mismo gesto da resultados distintos según el día.

  • Preparación de la barbotina, defloculación y corrección de electrolitos.
  • Medida y registro de densidad y fluidez en condiciones de taller.
  • Moldes de escayola: fabricación, absorción, mantenimiento y sustitución.
  • Tiempo de formación de pared, vaciado del excedente y desmoldeo.
  • Repaso de costuras, secado controlado y contracción.
  • Bizcochado y esmaltado de piezas coladas.
  • Catálogo comentado de defectos y sus causas probables.

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11 · Contacto

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